No sé si valga la pena escribir sobre esto. Lo haré convencido de que no siempre lo que uno escribe vale la pena. Basta con leer los diarios, “algunas revistas del corazón”, o leer uno lo que ha escrito en el pasado para convencerse de eso.
La otra noche pagaba un café en una gasolinera (aclaro que no siempre se le puede llamar café a eso, pero hay sus pocas excepciones) cuando un hombre bajo, bastante recio, extremadamente serio le preguntó al cajero de la tienda si se encontraba el gerente. Continuar leyendo ‘Reclamando por los “pequeños” abusos’
